¿Para qué sirven los juegos de mesa educativos?

¿Para qué sirven los juegos de mesa educativos?

En la actualidad, tanto adultos como pequeños pasamos la mayor parte del día frente a las pantallas. Ya sea por el trabajo, el estudio o incluso algunas tareas cotidianas como pedir cita en el médico: estamos conectados día sí y día también.

Los expertos en salud no se cansan de insistir en la importancia del descanso digital y de alejarnos, aunque sea un par de horas, de la dañina luz azul. Todos necesitamos encontrar el equilibrio justo entre nuestras obligaciones online y la necesaria desconexión, un elemento importante hasta para los más pequeños.

Eso sí, durante nuestro tiempo libre es más fácil desconectar. Cuando hablamos de ocio resulta más sencillo encontrar alternativas: podemos hacer ejercicio en el gimnasio, salir a dar un paseo o irnos al parque con los niños. Pero existen días en los que no apetece o no es posible salir de casa. Una manera de disfrutar del ocio sin tener que salir de casa es a través de los juegos de mesa. Estos juegos tienen una importante cualidad educativa, especialmente para los más pequeños.

¿Qué son los juegos de mesa educativos?

Si piensas en el concepto de “juegos de mesa”, tal vez te vengan a la cabeza juegos tradicionales como el parchís, la oca o el Monopoly. Sin embargo, estos son solo la punta del iceberg. Existe una gran variedad de juegos de mesa educativos que no solo te permitirán pasar más tiempo en familia, sino que ayudarán con el desarrollo de tus hijos y de sus habilidades sociales. Algunos juegos de mesa priorizan la competición entre jugadores y la estrategia, otros potencian la colaboración y el trabajo en equipo.

Además, es una oportunidad perfecta para que aprendan que los juegos son para pasárselo bien, que no importa quién gane o quién pierda (y enseñar a los pequeños a que saber perder). Experimentar con distintos juegos de mesa supone que los niños desarrollen una serie de destrezas que les serán muy útiles en su futuro.

Por algo se dice popularmente que el cerebro de los niños pequeños es como una “esponja”. Los juegos de mesa para niños aportan beneficios hasta a los más pequeños de la casa. Les da la oportunidad de aprender habilidades como esperar un turno, seguir instrucciones o resolver un puzle.

También les permite familiarizarse con elementos como las cartas o los dados. Los más jóvenes apreciarán aquellos juegos de mesa que posean elementos táctiles o sonoros, que les llamen la atención y que puedan tocar sin peligro. Se trata de una forma perfecta para aprender a distinguir los colores y las formas. Eso sí, para ellos se recomiendan juegos que no supongan una gran dificultad y que no contengan muchas reglas que recordar.

Vigila en caso de que haya piezas pequeñas, como los dados, que puedan ser ingeridas por los niños ¡más vale prevenir que curar!

Habilidades que potencian y ejemplos de juegos de mesa educativos

En primer lugar, entre las aptitudes que podrán aprender los niños destacan las habilidades motoras. Podrán aprender a utilizar dados, mover fichas, intercambiar cartas y a realizar otras acciones muy útiles para la vida diaria.

Los juegos de bloques tipo Jenga, o de bloques de construcción no solo les enseñarán a concentrarse y moverse, sino también configurarán su visión espacial. Comprenderán cómo situar los objetos en el espacio (qué bloques encajan con otros, cuál se puede quitar sin derrumbar la torre). También tendrán la oportunidad de ser creativos al poder construir sus figuras favoritas en aquellos del estilo Lego.

Por otro lado, los juegos de mesa de cartas como UNO o Polilla tramposa pueden ayudar a desarrollar sus aptitudes numéricas y su memorización. Además, los niños tienen que estar muy atentos para atender qué es lo que hace el resto de los jugadores. Será todo un test de paciencia. Si bien muchos juegos de cartas se centran más en iconos visuales, algunos como Exploding Kittens o Taboo recomiendan que los jugadores sean un poco más mayores para fomentar su capacidad de lectura y de resolución de puzles.

Además de lo anterior, con los juegos de mesa los niños aprenden a fomentar sus habilidades sociales y a comunicarse en un entorno seguro: en familia. Muchos niños que se muestran tímidos durante interacciones sociales no dudan en expresar opiniones y diferentes ideas durante los juegos.

En ellos, deberán comunicarse con el resto de los jugadores y aprender a utilizar la estrategia, por lo que es probable que aumente su confianza en sí mismos. Con los juegos del estilo Gestos les será más sencillo identificar las emociones de los otros jugadores, así como el lenguaje no verbal. En nuestro día a día, si lo piensas un poco, el lenguaje corporal puede resultar igual o más importante que el verbal.

Ideas para iniciarse en los juegos de mesa educativos

Si te ha picado la curiosidad y te apetece probar los juegos de mesa, aquí te dejamos unos consejos generales para los más principiantes:

  • Muchos juegos contienen recomendaciones de la edad mínima de jugadores para que te hagas una idea de cuáles son los más adecuados. Si vas a jugar con ellos les podrás explicar las reglas sin ningún problema cuantas veces sea necesario, pero si quieren jugar entre ellos mejor que sea con juegos que se adecúen a su edad (o que les sean familiares).
  • Cada niño tiene su propio aprendizaje, posee diferentes capacidades y goza de gustos propios. ¡Los seres humanos somos diversos! Afortunadamente, cada vez son más los fabricantes de juegos preocupados por la accesibilidad de sus productos: por ejemplo, las cartas del juego de UNO escritas en braille. A veces es cuestión de ensayo de error y de descubrir qué es lo que más les estimula a los niños.
  • Si los niños no están muy acostumbrados a los juegos de mesa, es mejor que vayas introduciendo las rutinas de juego poco a poco. Puedes establecer un día a la semana para jugar a juegos de mesa; por ejemplo, el sábado después de comer. Asegúrate de que las primeras partidas no sean muy prolongadas, y que así se queden con ganas de una segunda ronda.

Como hemos visto anteriormente, los juegos de mesa educativos tienen una larga vida por delante. Son una buena opción para pasar un rato de ocio alejados de las pantallas y para apoyar el desarrollo motor y cognitivo de los niños. Estos juegos favorecen el tiempo en familia, estimulan las habilidades sociales y comunicativas, aumentan su creatividad y fomentan su memoria, entre otros muchos beneficios.

Aunque la partida se ponga emocionante, en el fondo da igual quién gane o pierda: lo más importante es que los niños se lo pasen bien aprendiendo.

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